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Acerca de la toma de decisiones en grupos de música.

El formato trío, en una agrupación, me parece el más sencillo de llevar adelante. Llegar a consensos suele ser relativamente fácil. Incluso cuando uno no está de acuerdo con algo, muchas veces el entusiasmo de los otros dos alcanza para contagiar al tercero.

En contraposición, a partir de los cuartetos todo se complejiza.

Las cosas empiezan a hacerse más lentas y tienden al estancamiento. Los consensos se vuelven más difíciles de conseguir y hasta pierden valor. En grupos de cuatro o más personas, los liderazgos pasan a ser más importantes que los consensos.

Habrá quien diga que se soluciona siendo un quinteto o cualquier formación impar. Pero tampoco funciona así.
Que en un grupo de cinco personas haya dos en contra ya es mucho. La toma de decisiones se vuelve más compleja a medida que aumenta la cantidad de integrantes, incluso en grupos impares.

Por eso los liderazgos son esenciales. Y no hablo de alguien que mande. Hablo de alguien con la capacidad de representar el "ser grupal", sus expectativas y necesidades. De alguien con la capacidad de persuadir antes de llegar a instancias de votación, muchas veces innecesarias.

Y si no, estalinísmo y sanseacabó.

fuego

#música #opinión